04/07/2025 | Información | Sucesos
El Amor del Corazón de Jesús en el Titanic
La tragedia incluyó una dimensión gloriosa para la Iglesia Católica

"ni siquiera Dios podría hundirlo", se hundió
El Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, sostenía que “el sacerdocio es el Amor del Corazón de Jesús” . Ese Amor se extiende por el mundo, y ofrece la Redención a todos en la persona de los sacerdotes. Es por eso que, hablar de hechos gloriosamente sobrenaturales de los sacerdotes es lo mismo que hablar del Amor del Corazón de Cristo por nosotros.
Hace un siglo , el 15 de abril de 1912, el formidable transatlántico de lujo Titanic, del que, según relatos, se decía que era tan seguro que "ni siquiera Dios podría hundirlo", se hundió. Tocó el fondo del mar, a más de 4.000 metros en el gélido Atlántico Norte, tras colisionar con un gigantesco iceberg.
La asombrosa catástrofe del Titanic estuvo envuelta en innumerables hechos simbólicos, algunos inimaginables, pero que parecen tallados por la Providencia Divina como lección contra el orgullo humano y para cerrar el fin de la frívola era de la Belle Époque.
La tragedia incluyó una dimensión gloriosa para la Iglesia Católica, que casi nunca se cuenta, que fue la actitud heroica de los tres sacerdotes católicos que estaban a bordo. Ellos rechazaron asientos en los botes salvavidas mientras el transatlántico se hundía y prefirieron permanecer a bordo para contribuir a la salvación eterna de las almas de los pasajeros. Un gesto que enaltece a los verdaderos sacerdotes de Jesucristo, quienes, como el Divino Maestro, dan la vida por sus ovejas. Los sobrevivientes vieron a los sacerdotes escuchando confesiones, otorgando la absolución y administrando la extremaunción a los pasajeros hasta que desaparecieron en las aguas.