20/02/2026 | Información | Sucesos
El demonio y la cuaresma
En la tradición católica, el demonio es un enemigo real
Recordándonos que los demonios, ángeles caídos por soberbia
¡Atención! ¿Has sentido alguna vez esa voz susurrante en tu mente, esa que te empuja al abismo del placer efímero, del poder ilusorio o de la duda corrosiva? ¡Es el demonio acechando! En plena Cuaresma, un sacerdote italiano, principal exorcista del Vaticano hasta su muerte en 2016, relató cómo liberó a una joven poseída que gritaba: «¡La Cuaresma me quema, porque es el tiempo de Cristo en el desierto!». Este no es un cuento de hadas: es un testimonio real que nos recuerda que la Cuaresma no es un retiro pacífico, sino una batalla feroz contra el Tentador, como la que libró Jesús. Y en esta lucha, el Sagrado Corazón de Jesús emerge como arma invencible, revelado a videntes como Santa Margarita María Alacoque, quien experimentó visiones donde Cristo prometía protección contra el mal.
En la tradición católica, el demonio es un enemigo real, no un mito psicológico. San Agustín describe su propia lucha: «Me tentaba el demonio con las cadenas de la concupiscencia, y yo, miserable, consentía». Pero Agustín venció mediante la gracia, recordándonos que los demonios, ángeles caídos por soberbia, actúan hoy como en el siglo IV: sugiriendo el mal sin forzar la voluntad.


